La empatía en un salón de clases

Fomenta la empatía en un salón de clases, especialmente entre quienes presentan necesidades especiales de aprendizaje, a través de estos consejos.



Por Staff Talisis Review


La empatía en un salón de clases, especialmente hacia las niñas y niños que presentan una necesidad especial de aprendizaje, es una tarea que el maestro debe fomentar y cultivar, indica la psicóloga Loreto Maruri.


Una necesidad de aprendizaje se presenta cuando existe un trastorno que afecta la capacidad de entender o usar el lenguaje hablado o escrito, al hacer operaciones matemáticas, al coordinar los movimientos o dirigir la atención.


“En la educación especial, en donde tenemos alumnos que tienen necesidades diferentes, que comprenden las cosas de manera distinta, que tienen otros canales de comunicación, si no somos empáticos e intentamos abordar la realidad desde la que estamos trabajando, desde nuestra visión particular, vamos a estar cerrando ese canal de comunicación y vamos a estar poniendo una barrera”, expresa la también gerente de psicología en Advenio.


El maestro tiene que enseñar al resto de los alumnos cómo empatizar con sus compañeros, ya que es el transmisor de las habilidades y los valores que se están desarrollando en el aula.


“Los alumnos ven que eres empático, por ejemplo, haciendo adecuaciones para que todos tengan las mismas oportunidades de aprender”, dice.


Loreto nos comparte dos puntos para poner en práctica.


1. FOMENTA EL RESPETO


El maestro tiene que dejar muy claro que el respeto tiene que vivirse en el aula, por lo que tiene que ser el modelo a seguir.


“Cuando el maestro se desespera, cuando hace algún tipo de diferencia o algún tipo de comentario, el alumno también lo está observando. El maestro tiene que ser punto de referencia siempre”, indica.


Se deben establecer reglas y normas en el salón de clases, asegurando que los alumnos las comprendan y las practiquen.


2. APOYA LAS FORTALEZAS DE CADA UNO


De igual manera, se pueden utilizar otros elementos como juegos, dinámicas y la lectura de cuentos u obras infantiles para enseñar y fomentar el respeto.


Se pueden hacer actividades en el aula en donde los alumnos se den cuenta de sus propias limitaciones, explica Loreto.


“A todos nos cuesta algo, a lo mejor al chico que le cuesta mucho leer o que le cuestan mucho las matemáticas, es muy bueno para el arte. Entonces podemos hacer actividades de arte, otro día de matemáticas y así vamos viendo cuáles son mis debilidades y cuáles las fortalezas”, dice.


Ya cuando los alumnos notaron cuáles son sus fortalezas y debilidades, el siguiente paso es trabajar en equipo para que se conozcan, se apoyen y busquen un objetivo en común, por ejemplo, uno escribirá el ensayo, otro va a diseñar, otro va a pintar y otro hará los cálculos.


“Es muy importante ir paso por paso. El maestro tiene que estar comprometido enfocándose y apoyando las fortalezas de cada alumno, no en las debilidades”, señala.